Punta Venado, entre dos áreas protegidas. Frente al mar, 70 hectáreas de selva y litoral podrían convertirse en un complejo hotelero de lujo. La empresa Oleum Joint Venture, con inversión extranjera, presentó el proyecto ante la Dirección General de Impacto y Riesgo Ambiental como si esa franja de costa, a media hora de Playa del Carmen, no tuviera arrecifes.
Arrecifes que nadie declaró. Los tenía, y no cualquiera: formaciones de coral cuerno de alce, de las más raras y frágiles del Caribe mexicano, además de manglares, dunas costeras, pastos marinos y una fauna que incluye pulpos, langostas y decenas de especies de peces.
Información falseada, según activistas. Elías Siebenborn, activista de Cenotes Urbanos de Playa del Carmen, denuncia que la empresa falseó información para obtener la autorización y que omitió deliberadamente la presencia de los arrecifes en su Manifestación de Impacto Ambiental Regional.
Daños irreversibles, advierte una bióloga. La bióloga Patricia Ocaña Luna, presidenta del Colegio de Biólogos de Quintana Roo, advierte que los daños serían irreversibles dada la fragilidad de estos ecosistemas. Roberto Rojo y Alejandra Flores, también de Cenotes Urbanos, se sumaron a la denuncia y anunciaron que darán seguimiento a la obra.
Autorización parcial, sin explicación pública. Pese a las alertas, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales autorizó el proyecto de forma parcial, luego de que la empresa entregara información adicional. La autoridad no ha explicado qué corrigió esa segunda entrega ni cómo se garantizará que los arrecifes ya identificados queden fuera de la huella de construcción.
Un corredor ecológico cada vez más chico. El predio, sobre la carretera federal 307, se ubica entre dos áreas de conservación ecológica: un corredor donde cada metro cuadrado que se autoriza reduce el margen de las que sí están protegidas. Cenotes Urbanos ya advirtió que documentará el avance de la obra para exigir que la autorización parcial no se convierta, con el tiempo, en total.