Casi 300 embarcaciones fantasma navegan sin bandera ni registro por el litoral y el sistema lagunar de Cancún, mezcladas entre los recorridos turísticos formales e invisibles para cualquier inspección. Así lo denunció Asociados Náuticos de Quintana Roo (ANQ), el gremio que agrupa a los operadores formales del sector: se trata tanto de embarcaciones abiertamente ilegales como de lanchas particulares que ofrecen paseos sin ningún permiso. La cifra no bajó ni en pleno verano, cuando la afluencia turística suele reducirse.
La ilegalidad sale más barata, señala el gremio: al no pagar impuestos ni cubrir permisos, estas embarcaciones ofrecen tarifas más bajas que los operadores formales, que sí cumplen con la carga fiscal completa. Eso convierte cada viaje pirata en una pérdida directa para un sector que sostiene empleos regulados en Cancún.
También se saltan la inspección de seguridad que sí se exige a las embarcaciones formales, desde chalecos salvavidas hasta el estado mecánico de cada lancha. Quien sube a una de estas embarcaciones lo hace sin garantía de que alguna autoridad la haya revisado antes, y sin saber si, ante una emergencia en altamar, esa lancha estaba en condiciones de responder.
Ninguna autoridad las ha frenado, afirma el representante del gremio, Francisco Fernández, quien reconoce que pese a las denuncias reiteradas del sector, no existe todavía una estrategia efectiva para detectar y sancionar a estas embarcaciones. La piratería marítima, dice, sigue moviéndose con la misma libertad de siempre, y el gremio insiste en que la próxima temporada alta llegará sin que nada cambie si nadie actúa antes.