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INFLACIÓN REAL
LA QUE SE SIENTE


Según el INEGI, la inflación anual en México supera el 4%; en Cancún el impacto se refleja sobre todo en alimentos básicos y gastos cotidianos que no paran de subir.
Los productos más afectados son jitomate, chile, cebolla, tortilla, huevo y pollo, pero el golpe también llega en gasolina, que sigue siendo la más cara del país, y en rentas que han subido entre 15 y 20% en zonas cercanas a la actividad turística.
Los salarios no suben al mismo ritmo que los precios; cada mes, sin hacer nada diferente, el dinero rinde menos para miles de familias de la ciudad.

Cada semana en el súper, en la gasolinera o al pagar la renta, la misma cantidad de dinero alcanza para menos. No es percepción. Es lo que miden los datos y lo que vive cualquier familia en esta ciudad.

Según el INEGI, la inflación anual en México supera el 4%. Son cifras nacionales. Pero en ciudades turísticas como Cancún el impacto real en el bolsillo es significativamente mayor: la presión del turismo sobre rentas, servicios y alimentos, combinada con los costos de logística de una ciudad que no produce lo que consume, hace que el 4% nacional no refleje lo que vive cualquier familia aquí semana a semana.

En el súper.

Los alimentos básicos son donde las familias notan más el aumento semana a semana. Jitomate, chile, cebolla, tortilla, huevo y pollo acumulan aumentos que no se detienen. El costo de comer fuera de casa también sube, algo especialmente sensible en una ciudad con alta actividad turística donde restaurantes y negocios ajustan precios ante el alza de insumos y transporte.

En la gasolinera.

Quintana Roo lleva meses entre los estados con gasolina más cara del país. La Magna promedia por encima del promedio nacional y ese sobrecosto no se queda solo en el tanque: encarece el transporte de alimentos, sube las tarifas de taxis y transporte público y aumenta los costos operativos de negocios locales. Todo eso termina en el precio final que paga el consumidor.

En la renta.

La demanda turística ha empujado los precios de renta en zonas cercanas a la actividad turística entre un 15 y 20%. Para quienes viven y trabajan en la ciudad, eso significa destinar una proporción cada vez mayor del ingreso mensual solo a tener un techo. Sin que el salario haya subido de forma equivalente.

El problema de fondo.

Cancún no produce lo que consume. La mayoría de los alimentos llegan de otros estados, lo que significa que el costo del transporte y la logística se suma al precio final. Cuando la gasolina sube, sube también el costo de traer esos alimentos.

A eso se añade la presión del turismo sobre los precios de servicios y vivienda. En una ciudad donde la demanda turística es alta, los precios tienden a ajustarse hacia arriba, lo que afecta directamente al ciudadano que vive aquí todo el año.

Los salarios no suben al mismo ritmo. Y esa diferencia se siente en la mesa, en el tanque y en el recibo de renta todos los meses.

Pulso de la Ciudad