Cozumel vive del mar. Sus arrecifes son de los más valiosos de la región y la razón por la que miles de visitantes llegan cada año. Por eso el dato preocupa: de todo el plástico de un solo uso que se genera en la isla, se recicla menos del 20 por ciento.
El resto, miles de desechos al año, termina en rellenos sanitarios o llega directamente al entorno marino.
Un problema que no se resuelve reciclando.
La especialista en sustentabilidad ambiental Alejandra Téllez advirtió que el reciclaje, por sí solo, resulta insuficiente para atender la magnitud del problema. La clave, explicó, está en actuar antes: evitar que el residuo se genere.
“La prioridad ya no debe ser únicamente reciclar más, sino evitar generar residuos innecesarios desde el origen. Lo más efectivo es reducir el consumo de plásticos de un solo uso y promover alternativas reutilizables”, señaló.
Por qué urge en una isla.
Gran parte de estos materiales puede permanecer décadas en el ambiente, afectando playas, arrecifes y fauna marina. En un territorio insular y de alta vocación turística como Cozumel, el margen de error es menor: lo que no se recicla y no se contiene tiene una ruta corta hacia el mar.
Y ese mar es, a la vez, el principal patrimonio natural y el motor económico de la isla. Dañarlo es dañar la fuente misma de la que vive la comunidad.
Lo que ya se está haciendo.
No todo es alarma. Diversos sectores de la isla han comenzado a adoptar medidas enfocadas en el reúso de materiales, en particular empresas vinculadas al turismo, tiendas de buceo y organizadores de eventos deportivos, con el objetivo de reducir los residuos que llegan a los ecosistemas costeros.
También se han impulsado acciones de educación ambiental en escuelas, para sembrar hábitos de consumo responsable desde edades tempranas.
Lo que está en tus manos.
El reto de fondo, insisten los especialistas, es cultural: cambiar la forma en que consumimos antes de que la basura llegue siquiera a los sistemas de manejo de residuos. Y ahí cada quien tiene un papel.
Llevar tu propia botella reutilizable, rechazar popotes y bolsas innecesarias, elegir negocios que reducen desechables. Son gestos pequeños que, multiplicados por una comunidad y por los miles que visitan la isla, marcan la diferencia entre un arrecife sano y uno enfermo. En Cozumel, cuidar el mar no es una causa abstracta. Es cuidar lo que da de comer a la isla.