En los mercados y plazas comerciales de Quintana Roo, los letreros de liquidación total ya no son solo de temporada: se volvieron parte del paisaje cotidiano, un recordatorio constante de que el año no ha sido como se esperaba.
Una caída anual de 2.6%: eso fue lo que confirmó el Índice Trimestral de Actividad Económica Estatal del Inegi en la economía de Quintana Roo durante el periodo más reciente medido por el organismo. El ITAEE mide trimestre a trimestre el comportamiento de las actividades primarias, secundarias y terciarias de cada entidad, y es el indicador que usa el Inegi para anticipar cómo se moverá el Producto Interno Bruto estatal antes de que se publique la cifra anual completa.
El sector empresarial organizado ya se pronunció sobre el dato: lo importante, según el presidente del organismo Empresarios por Quintana Roo, es fortalecerse y cuidar a los empleados que ya tienen las empresas, antes de pensar en crecimiento o nuevas contrataciones.
La cifra llega después de meses de reportes sueltos desde el terreno: en abril, comercios de Playa del Carmen ya reportaban los primeros despidos por la baja ocupación hotelera, uno de los motores que más empleo genera en la Riviera Maya; en julio, el propio ayuntamiento de Tulum reconoció el cierre de decenas de negocios por la desaceleración. El patrón se repite: menos visitantes se traducen en menos ocupación, menos ocupación en menos ventas, y menos ventas, tarde o temprano, en menos empleos.
Hasta el cierre de esta nota, no hay una postura pública de la Secretaría de Desarrollo Económico del estado sobre el dato del Inegi ni sobre las medidas que planea tomar frente a la contracción. Tampoco hay, por ahora, un plan anunciado para atender al sector privado que ya reporta el impacto en sus plantillas.