La Comisión Federal de Electricidad estrenó en junio la subestación Leona Vicario, primera etapa de un proyecto de 400 kilovoltios con 82 torres de acero y 39.01 kilómetros de línea de transmisión hacia la Riviera Maya. La obra, dijo la paraestatal, beneficiaría a 718,334 usuarios entre Cancún y la Riviera Maya.
Dos meses después, la luz sigue faltando en varias zonas de la ciudad. Tierra Maya reporta fallas desde el 14 de agosto, y a esa lista se suman la Región 102, seis fraccionamientos de Playa del Carmen y colonias de Chetumal. Los cortes se repiten justo donde la CFE prometió lo contrario: menos apagones gracias a la nueva capacidad instalada.
El problema de fondo es que la demanda eléctrica no deja de crecer. Quintana Roo ya consume 5,471 gigavatios hora al año, más de la mitad de toda la demanda de la península desde 2021, con un alza de 6.7% anual. Los hoteles concentran 28% de ese consumo, y el Centro Nacional de Control de Energía, el Cenace, proyecta que la demanda seguirá subiendo hasta 4.9% cada año hacia 2028.
La CFE no ha explicado por qué las fallas persisten pese a la nueva infraestructura. La paraestatal activó también la tercera etapa de la subestación Nizuc este año, pero ninguno de los dos proyectos ha evitado los cortes que siguen reportando los usuarios.
La curva no va a bajar. El Cenace estima que el consumo eléctrico en la península crecerá 3.9% cada año hasta 2028 y 3.6% hasta 2037. Si las fallas ya aparecen con la infraestructura recién estrenada, la pregunta es qué pasará cuando la demanda siga subiendo.