El municipio de Benito Juárez tiene dinero. El presupuesto aprobado para 2026 es de 8 mil 253 millones de pesos, 8% más que el año anterior y sin aumento de impuestos según el Ayuntamiento.
El problema no es la falta de recursos. El problema es a dónde van.
Lo que dice el presupuesto.
El 17% está destinado a inversión pública para equipamiento y obras. El 15% a seguridad pública y bomberos. Además, 60 millones de pesos se destinarán a presupuesto participativo, distribuidos entre 127 proyectos ciudadanos que incluyen alumbrado, drenaje, pasos peatonales y rehabilitación de espacios deportivos.
El dinero existe. La pregunta que muchos vecinos de colonias periféricas se hacen es la misma de siempre: ¿por qué ese dinero llega primero a avenidas ya pavimentadas mientras sus calles siguen siendo de terracería?
Lo que viven esas colonias.
Entre las zonas más señaladas aparecen Avante, La Chiapaneca, Nuevo México, Santa Cecilia, Las Pencas, Valle Verde, Pedregal, Los García, Tres Reyes, Betel, Nueva Generación, El Trébol, La Jungla y Cuna Maya.
En esas colonias se repiten los mismos problemas año tras año: calles de terracería que se vuelven lodazales con la lluvia, pipas de agua que llegan por temporadas, noches sin luz y sin seguridad.
Se estima que una tercera parte de los habitantes de la ciudad vive en estas condiciones. No son colonias invisibles. Son colonias activas, con familias, negocios y escuelas que funcionan a pesar del abandono.
Lo que eso cuesta en la vida diaria.
Sin pavimento, llegar al trabajo o a la escuela cuesta más tiempo y dinero. Sin agua o drenaje confiable, la salud se convierte en un problema constante. Sin alumbrado, aumenta la exposición a asaltos y accidentes nocturnos.
No son incomodidades menores. Son condiciones que limitan las oportunidades de cada persona que vive en esas zonas y que se acumulan generación tras generación.
La ironía que nadie nombra.
Las colonias donde vive buena parte de la mano de obra que sostiene el turismo, los meseros, camaristas, choferes y trabajadores de servicios, suelen ser las menos atendidas por el presupuesto que esa misma industria ayuda a generar.
El municipio sí ha atendido algunas colonias recientemente municipalizadas. Pero con entre 180 y 200 colonias con carencias documentadas, el ritmo de la regularización no alcanza al ritmo del abandono.
La ciudad genera riqueza. La pregunta es quién decide a dónde va y quién sigue esperando que llegue.