--°C | Cancún

MITIN POLÍTICO
COSTO CIUDADANO


El mitin de Morena en Malecón Tajamar congregó a un estimado de 20 mil personas con una instalación logística visible que generó cuestionamientos sobre su costo.
Circularon denuncias de presión a funcionarios y simpatizantes para asistir; el partido las negó y las calificó como intento de desprestigio.
La ciudadanía percibe desconexión entre la movilización política y los problemas cotidianos pendientes: inseguridad, corrupción, agua, transporte y costo de vida.

Se estiman 20 mil personas en Malecón Tajamar para el mitin político de Morena en Cancún.

El partido lo presentó como una demostración de fuerza y respaldo ciudadano. En la calle, la lectura fue más dividida.

Lo que se cuestionó.

Circularon denuncias de que funcionarios públicos y simpatizantes recibieron presión para asistir. El partido negó la presión, calificó las acusaciones de intento de desprestigio y pidió pruebas concretas.

Ese ciclo de denuncia y defensa cerrada no es nuevo. Se ha repetido en actos similares del partido en otros estados. Lo que lo vuelve relevante aquí es el contexto: una ciudad con problemas cotidianos urgentes y una ciudadanía que cada vez más mide la distancia entre la movilización política y sus prioridades reales.

La defensa que genera más preguntas.

El mitin también sirvió de plataforma para que Morena cerrara filas alrededor de figuras cuestionadas por señalamientos del gobierno de Estados Unidos, que ha vinculado a funcionarios y operadores cercanos al partido con organizaciones criminales.

La postura de Morena fue clara: las imputaciones no tienen sustento y responden a presiones externas e interferencia política. Pero esa defensa, vista desde afuera, se lee más como una respuesta nerviosa ante señalamientos por vínculos con el narcotráfico que como una aclaración sólida. Y en el debate público, esa diferencia importa.

Lo que molesta en la calle.

No es solo el mitin. Es la proporción.

Montar una logística de esa escala tiene un costo. Y en una ciudad donde la inseguridad supera el 74% de percepción ciudadana, las acusaciones de corrupción persisten, el agua falla, el tráfico no tiene solución y la gasolina sigue siendo la más cara del país, la pregunta que circula en redes y colonias es la misma: ¿para qué sirve toda esa energía si no se dirige a resolver lo que la gente vive todos los días?

Lo que el mitin revela.

Los actos masivos no son solo eventos. Son instrumentos para reafirmar poder, cerrar filas internas y proyectar una imagen de respaldo ante la ciudadanía y ante los adversarios políticos.

En ese sentido, el mitin en Tajamar cumplió su función para el partido. Pero mientras el partido celebra, la ciudad sigue esperando respuestas. Y esa distancia entre la fiesta política y la realidad cotidiana es, quizás, la pregunta más incómoda que este mitin dejó sin responder: ¿qué exactamente se está celebrando?

Pulso de la Ciudad