Tiene el pelo peinado hacia atrás y hasta las líneas de la frente marcadas: alguien moldeó el rostro de Donald Trump en una pastilla verde de dos centímetros que ya circula como éxtasis en Países Bajos. El viernes 28 de agosto, el Instituto Trimbos, especializado en adicciones, pidió no consumirla bajo ninguna circunstancia.
El ingrediente activo no es el que promete el nombre. En vez de MDMA, la pastilla contiene PMMA en concentraciones muy altas, una sustancia parecida en el papel pero distinta en el cuerpo, según el instituto neerlandés, que la detectó en su red de centros de prueba de drogas.
El PMMA tarda en pegar, y ahí está el peligro real. El efecto estimulante casi no se siente al principio, así que quien la prueba cree que no sirvió y se toma otra dosis, sin saber que la primera todavía no había actuado.
El cuerpo se calienta hasta un punto que puede ser mortal. Dosis repetidas de PMMA pueden provocar náuseas, taquicardia, convulsiones y un sobrecalentamiento mortal, incluso en quien todavía no siente ningún síntoma.
Por ahora, nadie ha muerto por esta pastilla. La vocera Anniek Groothuis fue clara: no hay ninguna víctima con PMMA en la sangre hasta ahora. Aun así, quien ya la consumió debe buscar atención médica, aunque se sienta bien.
En México no hay ningún reporte de esta pastilla. Ni en Quintana Roo ni en el resto del país existe un caso documentado con este diseño, aunque medios mexicanos y estadounidenses ya retomaron la alerta este fin de semana. Por ahora, sigue siendo un caso neerlandés.