En los potreros del sur de Quintana Roo basta una herida abierta y una mosca para que empiece el problema. Las larvas de gusano barrenador se instalan ahí y se alimentan del tejido vivo del animal, sin que la herida cierre por sí sola. Desde marzo de 2025 esa escena se ha repetido 1,300 veces en el estado, y nadie en el gobierno estatal se atreve todavía a poner fecha de cierre al conteo.
Bacalar, Othón P. Blanco y José María Morelos concentran la mayoría de esos 1,300 casos, registrados desde que se detectó el primer brote, el 11 de marzo de 2025 en Bacalar, informó Orlando Emir Bellos Tun, subsecretario de Ganadería de la Secretaría de Desarrollo Agropecuario, Rural y Pesca (Sedarpe).
El problema no se queda en Quintana Roo: a nivel nacional ya se acumulan 38,820 casos entre el 20 de noviembre de 2024 y el 18 de agosto de 2026, y solo dos estados del país siguen libres de la plaga, de acuerdo con reportes recientes de medios nacionales.
Sedarpe insiste en que ha trabajado fuerte junto con comités, brigadas y las Asociaciones Ganaderas Locales, con entregas de insumos médicos veterinarios en localidades como Emiliano Zapata y Nicolás Bravo. El propio subsecretario reconoció que, pese a ese esfuerzo, los casos no dejan de aparecer.
Ni Sedarpe ni el gobierno estatal han dado todavía una fecha estimada para controlar la plaga, ni una cifra de cuánto le ha costado hasta ahora al sector ganadero del sur del estado. Mientras tanto, cada nuevo caso significa otro animal con una herida que no cierra sola.