Diez meses sin una sola muerte llevan los nueve delfines que nadan bajo vigilancia veterinaria las 24 horas, en las instalaciones de Dolphin Connection Cancún, dentro de Ventura Park. Ahí operaba un negocio para nadar con delfines, abierto al turismo que llega a Cancún todo el año. Antes de la intervención, no era así.
Dieciséis delfines murieron en ese mismo lugar entre 2018 y 2025, un promedio de más de dos al año, antes de que la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente decidiera actuar. En octubre pasado, la dependencia clausuró temporalmente las instalaciones y aseguró a los nueve ejemplares que quedaban con vida, es decir, los retiró del control de la empresa que los explotaba comercialmente.
Los nueve sobrevivientes, todos de la especie Tursiops aduncus, presentan afecciones crónicas agravadas por su edad avanzada: un tumor en la lengua, nublados en los ojos, y heridas y llagas en la boca, entre otros casos documentados por la autoridad. Tres de ellos, identificados como Mincho, Solei y Oceanía, están en el nivel más grave, con diagnóstico reservado.
Mariana Boy Tamborrell, procuradora federal de Protección al Ambiente, informó que, pese a la gravedad de los cuadros, no se ha reportado ningún fallecimiento adicional desde la intervención. El monitoreo veterinario constante es, hasta ahora, lo único que ha sostenido con vida a los nueve delfines, casi un año después de que las autoridades tomaran el caso en sus manos. La dependencia no ha dado una fecha ni un plan definitivo sobre el futuro de los animales.