Son las ocho de la noche en una calle comercial de Quintana Roo y la cortina metálica de un local ya está abajo, aunque todavía no arranca la temporada baja. No es un caso aislado: 700 comercios cerraron para siempre durante 2025 en todo el estado, mientras las ventas del comercio formal se desplomaron entre 30% y 40% en el segundo semestre del año.
Ocho de cada diez pequeños comerciantes redujeron sus márgenes de ganancia en el primer semestre de 2026, según una encuesta de la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC). El alza de precios de los proveedores golpea primero, pero no llega sola: la Fiscalía General del Estado documentó 718 carpetas de investigación por robo a negocio en el mismo periodo, un promedio de 119 casos al mes, de los cuales 270 tuvieron violencia. El Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública sumó, además, 82 denuncias por extorsión.
Un comerciante consultado explica que cada vez alcanza menos, que los proveedores suben los precios y que hay que buscar cómo mantener a los clientes. Otro comerciante, que prefirió no dar su nombre completo, cuenta que varios colegas ya prefieren cerrar antes que seguir trabajando con miedo.
Cuauhtémoc Rivera, presidente nacional de ANPEC, resume el fenómeno con una frase que ya circula entre los comerciantes de la región: los platos rotos los estamos pagando todos. Rafael Ortega Ramírez, presidente de Canaco Servytur Cancún, coincide en que el golpe combinado de inflación e inseguridad está desplazando a los negocios familiares de calles donde llevaban años establecidos.
A nivel nacional, 1.2 millones de pequeños puntos de venta dan empleo a 2 millones de personas y sostienen a 5 millones de mexicanos, atendiendo 52% de la demanda del país. En 800 municipios del territorio nacional el cobro de piso ya es un problema documentado, la mayoría de las veces sin que el comerciante afectado se anime a denunciarlo.