El olor llega antes que la marea. En las playas de Cancún y la Riviera Maya, las cuadrillas municipales ya cargan sargazo desde la madrugada, semana tras semana, sin que el volumen ceda. Lo que llevan retirado hasta ahora 93,238.75 toneladas en ocho municipios costeros es apenas el principio de lo que viene, según la propia Secretaría de Ecología y Medio Ambiente del estado.
La proyección la puso el propio titular de la dependencia. Explicó que, del total de sargazo que flota en el Atlántico unos 60 millones de toneladas, apenas 1% suele recalar en las costas de Quintana Roo. Ese 1%, dijo, equivale a unas 600 mil toneladas que podrían llegar a la entidad a lo largo de la temporada. Es una proyección, no un hecho consumado: nadie puede anticipar con precisión cuánto sargazo va a tocar playa hasta que efectivamente llegue.
Lo que sí es un hecho es lo ya recolectado. Se estima que casi 400 mil toneladas han arribado a la costa en lo que va del año, de las cuales las cuadrillas municipales lograron retirar 93,238.75 toneladas en los ocho municipios costeros del estado. Esa brecha es, en la práctica, el problema real: cada tonelada que no se recoge a tiempo se descompone en la arena, cambia el color del agua y ahuyenta al bañista que paga por ver el Caribe turquesa.
El calendario no ayuda. Julio y agosto son meses de temporada alta de turismo en el Caribe mexicano, justo cuando el sargazo suele intensificarse por las corrientes cálidas del Atlántico. La Secretaría de Ecología no detalló todavía cuánto presupuesto adicional se destinará a la limpieza de playas, ni si habrá refuerzo de personal en los municipios más afectados por el arribazón.
Los hoteles de la Zona Hotelera y de la Riviera Maya son quienes primero absorben esa brecha: contratan más cuadrillas, mueven maquinaria hacia los sitios de acopio y le explican al huésped por qué el mar no luce como en las fotos que vio antes de reservar. La pregunta para lo que resta del verano ya no es si va a llegar más sargazo, sino cuánto y qué tan rápido lo van a poder sacar antes de que lo vea el turista.